BENITO ANTONIO MARTINEZ OCASIO

Amor, Amistad y, también, Justicia Social
celebremos en febrero

No fue un show sino un contagio emocional planetario

Vera Muñoz Escala
Ciudad de Panamá,
Febrero 2026
3

El show de Benito no fue un espectáculo tradicional: fue un manifiesto emocional envuelto en ritmos urbanos. No necesitó drones ni luces futuristas; montó una escenografía donde hasta la hierba parecía competir con las coreografías y el mensaje se impuso a la producción. Lo que realmente explotó fue el contagio narrativo.

Benito activó algo que pocos comunicadores logran: romper el ruido mediático para instalar su mensaje en el núcleo de la conversación social. No solo en redes o titulares, sino en el espacio donde realmente se forman las percepciones: la mesa familiar, el diálogo cotidiano. Cuando el mensaje llega ahí, ha trascendido.

Bad Bunny actuó en el Super Bowl no por cantar en español, sino por ser el actual mayor vendedor de música.

Por un lado, instaló una visión esperanzadora: unidad, inclusión, amor como antídoto al ruido, un América es un continente, no un país dicho con flow. La música urbana —y en especial el reguetón— dejó de ser solo ritmo básico para convertirse en vehículo de significados, tal como lo hicieron antes la salsa, la nueva trova, el rap y el rock.

Pero, por otro lado, reforzó un encasillamiento. Para muchos fuera de la región, la presentación del medio tiempo del Super Bowl LX pareció confirmar la fantasía de que Latinoamérica es pura felicidad tropical. Ese relato amable y colorido que oculta la crudeza con la que se enfrenta cada día: corrupción, servicios colapsados, desigualdad, inseguridad, falta de agua, desgaste político. Una estética atractiva que suaviza una realidad que no lo es. Esa es la paradoja del “contagio global” de Benito: da visibilidad, pero también encapsula. Muestra al mundo una imagen unida, resiliente y festiva… a veces en exceso.

América es un continente,
no un país

Y aun así, lo que ocurrió en el escenario fue poderoso. El reguetón —ese ritmo repetitivo que muchos subestiman— eleva el ánimo, desafía el cinismo y recuerda que la esperanza todavía puede viralizarse. Bad Bunny no solo cantó. Lanzó una invitación colectiva.

Y el planeta, por unos minutos, bailó una historia que también refleja nuestra contradicción: cantamos y bailamos, a veces para anestesiarnos cuando la realidad golpea con fuerza.

Mover la conversación internacional es una muestra de poder cultural. Significa que un solo artista pudo alterar el tono emocional del debate mundial, cambiar el enfoque mediático y reposicionar qué mensajes se escuchan… y cuáles dejan de dominar. Por unos minutos el mundo respondió aceptando ese llamado a bailar, cantar y reconocerse, aun en medio de sus contradicciones.

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Sobre la autora

Vera es una comunicadora panameña especializada en gestión estratégica de reputación. Convierte la complejidad en confianza, liderando estrategias de comunicación y asuntos corporativos con experiencia en sectores regulados. Integra sostenibilidad y criterios ESG para transformar la comunicación en un activo estratégico del negocio.

Fotos: Wikimedia