Salir de la pobreza
no es suficiente
El verdadero desafío no es solo ayudar a quienes viven en pobreza, sino construir condiciones para salir de ella y construir un futuro con oportunidades reales.
ENTREVISTA
Octubre 2026
5
Cada 17 de octubre se celebra el Día Internacional para la Erradicación de la Pobreza, una fecha que Naciones Unidas estableció para recordar que la pobreza no es únicamente una cuestión de ingresos, sino también de dignidad, derechos, oportunidades y participación. El ODS 1 de la Agenda 2030 plantea un objetivo especialmente ambicioso: poner fin a la pobreza en todas sus formas y en todo el mundo, pero:
¿Podemos realmente acabar con la pobreza?
En esta ocasión, ESTARBIEN conversa con Miguel Ángel Encinas, profesional/consultor especializado en sostenibilidad, responsabilidad social y cooperación internacional para el desarrollo, para reflexionar sobre qué significa hoy combatir la pobreza y qué papel pueden desempeñar las administraciones públicas, las empresas, las organizaciones sociales y la ciudadanía.

ESTARBIEN (EB): Cuando hablamos de combatir la pobreza, muchas veces pensamos inmediatamente en ayudar a quienes tienen menos. ¿Es suficiente hablar de ayuda o deberíamos hablar de algo más?
Miguel Ángel Encinas (MAE): Creo que la ayuda puede ser imprescindible, especialmente cuando las personas se encuentran en situaciones de emergencia o vulnerabilidad, pero debemos distinguir entre atender una situación de pobreza y conseguir erradicarla. El objetivo no puede ser únicamente aliviar sus consecuencias, sino crear las condiciones para que las personas puedan salir de ella y, algo todavía más importante, evitar que vuelvan a caer.
Por eso, combatir la pobreza significa hablar también de educación, salud, vivienda, protección social, empleo digno, igualdad de oportunidades y capacidad para tomar decisiones sobre el propio futuro. Naciones Unidas señala precisamente que muchas personas entran y salen de la pobreza como consecuencia de crisis económicas, sanitarias, climáticas o laborales.
EB: Entonces, ¿qué diferencia hay entre beneficencia, cooperación y desarrollo?
MAE: Son respuestas diferentes y no necesariamente excluyentes. La beneficencia puede responder a una necesidad inmediata; la cooperación busca generar capacidades y promover procesos de desarrollo; y el desarrollo sostenible pretende crear condiciones económicas, sociales y ambientales que permitan a las personas vivir con dignidad y oportunidades.
Creo que el verdadero desafío consiste en que la ayuda sea capaz de convertirse en oportunidades. Una transferencia económica, un alimento o una asistencia sanitaria pueden ser fundamentales en un momento determinado, pero lo verdaderamente transformador es que una persona pueda acceder a educación, a un trabajo digno, a recursos y a las capacidades necesarias para construir su propio proyecto de vida.
EB: ¿Qué papel puede desempeñar el sector privado en la erradicación de la pobreza?
MAE: Un papel mucho mayor del que tradicionalmente le hemos atribuido. Las empresas no son solamente organizaciones que pueden hacer donaciones o desarrollar programas sociales. Son actores económicos que generan empleo, desarrollan productos y servicios, invierten, innovan y tienen capacidad para transformar los territorios en los que operan.
Por eso, desde una perspectiva de responsabilidad social, la pregunta no debería ser únicamente cuánto dona una empresa, sino cómo puede su propia actividad contribuir a generar oportunidades y bienestar. Un empleo digno, una cadena de suministro responsable, el desarrollo de proveedores locales o la incorporación de personas en situación de vulnerabilidad pueden tener un impacto mucho más profundo y sostenible que una acción filantrópica aislada.
EB: Para conseguirlo parece necesario que diferentes actores trabajen juntos. ¿Qué importancia tienen las alianzas?
MAE: Son fundamentales. La pobreza es un problema complejo y ningún actor tiene por sí solo todas las capacidades necesarias para afrontarlo. Los gobiernos tienen responsabilidades que no pueden delegar; las empresas poseen recursos, conocimiento e innovación; las organizaciones sociales conocen de cerca las necesidades de las comunidades; las universidades aportan conocimiento y evidencia, y las propias personas que viven en situación de pobreza tienen algo que resulta imprescindible: conocer su propia realidad y participar en las decisiones que afectan a sus vidas.
La alianza aparece cuando somos capaces de poner esas capacidades diferentes al servicio de un objetivo común. Y para que eso funcione hace falta confianza.
EB: Hay una película que quizá representa muy bien esta manera de entender la lucha contra la pobreza: Vicente Ferrer. ¿Qué enseñanza rescatarías de ella?
MAE: La película me parece interesante precisamente porque plantea una pregunta que sigue siendo muy actual: ¿podemos cambiar realidades que parecen imposibles de transformar?
La historia de Vicente Ferrer en Anantapur muestra un proceso que va mucho más allá de la ayuda inmediata. Se trata de transformar un territorio, generar oportunidades y devolver dignidad y derechos a personas que habían permanecido excluidas. La película cuenta, precisamente, ese esfuerzo por convertir una tierra aparentemente desértica en tierra fértil y por transformar las condiciones de vida de la población dalit.
Y quizá esa sea una buena metáfora para entender el combate contra la pobreza: no basta con llevar agua a quien tiene sed; también tenemos que ayudar a construir las condiciones para que pueda disponer de agua en el futuro.
Para mí, el ODS 1, significa pasar de una mirada basada sólo en la carencia a otra basada en las capacidades y las oportunidades.
EB: Para terminar, ¿qué debería significar entonces el ODS 1?
Erradicar la pobreza no significa solamente conseguir que una persona deje de ser pobre hoy. Significa que pueda construir un futuro en el que tenga autonomía, dignidad y oportunidades para decidir sobre su propia vida.
Y eso no puede hacerlo una persona, una empresa, una ONG o un gobierno por separado. Necesitamos sumar capacidades y construir alianzas.
Porque acabar con la pobreza no consiste solamente en ayudar a las personas a salir de ella; consiste en construir una sociedad en la que tengan oportunidades reales para no volver a caer.
Fotos: Pexels / RTVE
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Conoce la historia de Vicente Ferrer, destacado filántropo español quien dedicó su vida a los desfavorecidos en el sur de la India.
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