ETNIAS

El cuento de las canastas oaxaqueñas
que no viajaron a Nueva York

Sí, es que B. Traven ya denunciaba, a través de la literatura
justo hace 80 años, el abuso en la producción artesanal,
una realidad que aún persiste

Victor Reyero
Mayo 2026
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Es verdad que todos trabajamos duro por el dinero, pero debemos quitar ese pensamiento de que aquellos que son parte de los llamados pueblos originales se conforman con poco.

En México hay que regatear para que te den las cosas más baratas, muchos extranjeros han leído en alguna guía de viaje tipo Lonely Planet pensando que esto es una costumbre. Falso.

En 1946 ya se estaba hablando sobre el ODS #8 Trabajo Decente y Crecimiento Económico, cuando el enigmático
B. Traven, narrador alemán que entendió e interpretó como nadie la realidad mexicana, publicó su Canasta de cuentos mexicanos, que para mí fue un libro de asignatura en la preparatoria y de los 10 relatos que contiene recuerdo desde hace 40 años sólo uno que es con el que inicia: Canastitas en serie.

Con la colaboración de Oscar Serenil, milenial que apenas leyó este cuento:

Para quienes hayan tenido la oportunidad de visitar tanto un pueblo mexicano como una ciudad estadounidense, se habrán percatado de la abismal diferencia que hay en el pensamiento, la cultura de trabajo y la idealización que se tiene de la vida de quienes habitan esos lugares tan diferentes uno del otro.

Muchos hemos escuchado los estereotipos que hay sobre el pensamiento capitalista de los estadounidenses, en este caso el personaje de Mr. Winthrop es un claro ejemplo, que al ver una artesanía tan especial y ¡barata! como esa canastita que hacía el “indio”, quiso agilizar los procesos, producir en serie, innovar y hacer un gran negocio para obtener más ganancias y gastar, siendo una cadena de nunca terminar; mentalidad resultado de una sociedad más ambiciosa.

Por otro lado, tenemos a este indio del pueblo oaxaqueño que describe el cuento (quizá B Traven no le dio un nombre para así representar a muchos más), que lleva una vida difícil, con muchas carencias e incluso se le considera ignorante, además que también se menciona que es maltratado y sobajado por otros mexicanos; como spoiler del relato, él demuestra que conoce muy bien su realidad y no está infeliz por ella, al contrario, vive su vida ocupado, sabiendo que tiene mucho valor lo que hace cumpliendo su rol en ese lugar de Oaxaca, tal vez sin amplias ambiciones, pero sí con el gozo que le da su trabajo… decente.

Este cuento corto hace reflexionar que no todos entendemos el progreso de la misma manera. Mientras un extranjero buscaría producir más y ganar dinero en otro país, el artesano local valora vivir con lo necesario y en equilibrio. Al final, se entiende que imponer una forma de pensar sobre otra puede ser un error, porque cada cultura tiene su propia manera de ver la vida.

Fotos: ESTARBIEN