ODS #16 PAZ, JUSTICIA E INSTITUCIONES SOLIDAS

“Estar bien también es
inventarte desde cero”

No somos lo que nos pasó, sino lo que elegimos
ser después

Reflexión / Silvia Mendoza
Enero 2026
4

No nací con estrella, nací con ganas. Tampoco heredé una receta del éxito, pero sí aprendí desde temprano a resolver, a intuir, a adaptarme. Mi historia no empieza en una oficina elegante ni en una universidad de renombre. Empieza en el caos, en la escasez, en los días difíciles… pero, también en la intuición de que podía inventarme otra vida.

Tuve que aprender a ser muchas cosas a la vez: mamá, hija, sostén, mujer, mediadora de conflictos ajenos y propios. Nadie te dice cómo hacer que todo funcione sin perder la cabeza en el intento. Pero ahí vas, haciendo malabares con lo que hay, sumando experiencia sin darte cuenta, tomando decisiones que duelen pero que, con el tiempo, te salvan.

Y un día, entre el cansancio, la intuición y un poco de coraje, decidí que no podía seguir esperando a que las cosas cambiaran solas. Que lo que no existía, lo podía crear. Que, si no había un espacio donde encajar, entonces podía construir el mío. Que, si no sabía cómo, aprendería en el camino. Y no lo hice sola. En ese trayecto aparecieron personas maravillosas —algunas casi sin querer, otras como si hubieran estado esperando ese momento— que se volvieron guía, impulso, contención. Personas como Ángeles, Albert y tantos más, que llegaron como señales de que cuando te atreves a moverte, la vida también empieza a ponerte lo que necesitas.

Silvia, madre de Max, desde Ciudad de México colabora con la Agencia Española de Cooperación Internacional para el Desarrollo (AECID), la Universidad Nacional de Educación a Distancia (UNED) y la Fundación Bringas-Haghenbeck.

Así nació SMJ Consultores S.C., no como un proyecto perfecto ni como una idea de negocio brillante, sino como una forma muy concreta de transformar lo vivido en algo propio, útil y con sentido. Lo que empezó como una necesidad, se convirtió en un espacio real de trabajo y de vida. Un lugar donde podía poner en práctica todo lo que había aprendido —formal e informalmente— y que reuniera estrategia, empatía, estructura y creatividad.

Hoy, SMJ es mi forma de estar bien. Es el resultado de todas mis versiones anteriores; de lo que dolió, de lo que aprendí, de lo que soñé. Y también de lo que solté.

Es un refugio. Un espacio íntimo y propio donde puedo ser, crear y también descansar. Es mi forma de habitar el mundo con más libertad, con más propósito y con más paz.

Es una forma de hacer que mi historia sirva. Que ayude. Que transforme. No tenía todo resuelto. No había camino asegurado. Pero aprendí algo que hasta hoy me acompaña:
¡Aviéntate, y el paracaídas aparece!

Y así fue. Me lancé sin certezas, solo con la convicción de que algo distinto era posible. Y en el aire, fui armando las piezas. A veces fallando, a veces dudando, pero siempre avanzando. Y entonces, las personas correctas empezaron a aparecer. Las herramientas necesarias estuvieron ahí. Las oportunidades comenzaron a abrirse.

Porque cuando te mueves, el mundo se mueve contigo.

Y no importa si ya pasaron muchos años, si sientes que es tarde o que no sabes por dónde empezar. Reinventarte no es cuestión de edad ni de suerte. Es una decisión. Es el momento en que dejas de mirar hacia afuera esperando respuestas, y empiezas a construir desde lo que tienes.

Estar bien no es tener una vida perfecta. Es tener una vida elegida. Es poder decir: esto soy, esto quiero, esto ya no. Es dejar de pelear contigo y empezar a estar para ti. Es hacerte cargo, con todo lo que implica, y aun así sentir orgullo del camino.

Hoy, SMJ es mi forma de estar bien. Es el resultado de todas mis versiones anteriores. De lo que dolió, de lo que aprendí, de lo que soñé. Y también de lo que solté. Es una forma de hacer que mi historia sirva. Que ayude. Que transforme.

Y si tú estás en ese punto de duda, de cambio, de necesidad profunda de algo distinto, quiero decirte esto: no estás sola o solo. Hay muchas personas como tú, como yo. Hay redes, hay herramientas, hay maneras. Solo hace falta ese primer impulso.

¡Aviéntate y el paracaídas
aparece en la caída!

Fotos: Silvia Mendoza | consultoressmj@gmail.com

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